Uso de la vivienda familiar cuando la guardia y custodia es compartida -
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Uso de la vivienda familiar cuando la guardia y custodia es compartida

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05 Nov Uso de la vivienda familiar cuando la guardia y custodia es compartida

Si para resolver en Derecho hay que estar a las circunstancias concretas de cada caso, en Derecho de Familia este dogma siempre es nuestro paradigma, pues existen tantas soluciones como familias; siendo así que, no existe un criterio único que se pueda aplicar de manera estándar para solventar el problema de la atribución de la vivienda habitual en el supuesto de que se conceda la custodia compartida de los hijos, sino que la solución dependerá estrictamente de la valoración que haga el Juez en el asunto concreto. Y en consecuencia, la labor del abogado para hacer valer y dejar de manifiesto la Justicia y la bondad que su pretensión sostiene es imprescindible en estos supuestos.

Sin perjuicio de la anterior aclaración, en el presente artículo queremos comentar algunas de las pautas que están adoptando los Juzgados para atribuir o no el uso de la vivienda familiar a uno u otro progenitor en caso de que se acuerde la custodia compartida.

La fundamentación jurídica de la atribución del uso de la vivienda familiar la encontramos en el art. 96 del CC,  que dispone lo siguiente “En defecto de acuerdo de los cónyuges aprobado por el Juez, el uso de la vivienda familiar y de los objetos de uso ordinario en ella corresponde a los hijos y al cónyuge en cuya compañía queden.

Cuando algunos de los hijos queden en la compañía de uno y los restantes en la del otro, el Juez resolverá lo procedente.

No habiendo hijos, podrá acordarse que el uso de tales bienes, por el tiempo que prudencialmente se fije, corresponda al cónyuge no titular, siempre que atendidas las circunstancias, lo hicieran aconsejable y su interés fuera el más necesitado de protección.

Para disponer de la vivienda y bienes indicados cuyo uso corresponda al cónyuge no titular se requerirá el consentimiento de ambas partes o, en su caso, autorización judicial”.

En consecuencia, del precepto citado se deduce que en el supuesto de que la guardia y custodia se atribuya a uno solo de los progenitores, como regla general, el uso de la vivienda debe atribuírsele también a éste.

El problema se da en el caso que venimos a analizar, es decir, cuando la guardia y custodia se atribuye a ambos progenitores; supuesto en el que la norma que debe aplicarse analógicamente es la del párrafo segundo que regula el supuesto en el que existiendo varios hijos, unos quedan bajo la custodia de un progenitor, y otros bajo la del otro, y permite al juez resolver «lo procedente». Es decir, ante el supuesto que analizamos, debe ser el Juez quien determine como se atribuirá el uso de la vivienda atendiendo al interés del menor y al interés más digno de protección.

Tal y como el Tribunal Supremo avanzó en su Sentencia nº 593/2014 de 24 octubre, “ello obliga a una labor de ponderación de las circunstancias concurrentes en cada caso, con especial atención a dos factores: en primer lugar, al interés más necesitado de protección, que no es otro que aquel que permite compaginar los periodos de estancia de los hijos con sus dos padres. En segundo lugar, a si la vivienda que constituye el domicilio familiar es privativa de uno de los cónyuges, de ambos, o pertenece a un tercero.

En ambos casos con la posibilidad de imponer una limitación temporal en la atribución del uso, similar a la que se establece en el párrafo tercero para los matrimonios sin hijos, y que no sería posible en el supuesto del párrafo primero de la atribución del uso a los hijos menores de edad como manifestación del principio del interés del menor, que no puede ser limitado por el Juez, salvo lo establecido en el  art. 96  CC[…]”.

Expuesto lo anterior, en la práctica, la circunstancia realmente relevante para estipular el régimen del uso de la vivienda es el interés más necesitado de protección; pues, esta circunstancia a veces es tan determinante que excusa el hecho de que la vivienda sea privativa o incluso pertenezca a un tercero, llegando incluso a dictarse sentencias en las que se atribuye la vivienda familiar -perteneciente a los padres de uno de los progenitores- de manera temporal al progenitor que no es hijo de los titulares del inmueble. Recordemos que este tipo de decisiones se adoptan siempre velando por el interés que la guardia y custodia compartida, en alguno de los supuestos que se acuerda, les reporta a los menores y en la necesidad de que éstos vivan en un lugar digno donde tengan cubiertas sus necesidades.

Como es natural, para valorar el interés más necesitado de protección serán muy importantes las circunstancias económicas; siendo así que el abogado, atendiendo al material probatorio que aporte, en especial a la documental y a las declaraciones de las partes en el acto del juicio, deberá convencer al Juez de si existe o no la posibilidad de que los progenitores pueden acceder a una vivienda digna para atender a las necesidades delos hijos durante los periodos de efectiva guarda.

Para ello, se atenderá a si ambas partes trabajan, percibiendo salarios que les permiten arrendar viviendas separadas y una digna autonomía económica, si cuentan con un nivel aceptable de ingresos, si tienen que hacer frente a partes iguales a los gastos de los hijos, pudiendo ser incluso irrelevante a estos fines que una parte tenga unos ingresos ligeramente superiores a la otra, entre otras muchas circunstancias susceptibles de valoración.

Si bien, también se debe atender a circunstancias ajenas a lo económico, es decir, de carácter personal, como puede ser el hecho de que el uso alternativo entre los progenitores de la vivienda, sea una mayor fuente de conflictos entre ambos para el caso de que se plante este régimen de uso de la vivienda familiar.

En consecuencia, como ya avanzábamos podrán darse tantas soluciones como casos se planteen ante los Tribunales, debiendo ser el Juez el que, tras la perceptiva intervención de los abogados, determine cuál debe ser el régimen de atribución de la vivienda familiar en el supuesto de que la guardia y custodia de los hijos sea compartida.

Dicho lo cual, vemos conveniente recordar que como el Tribunal Supremo declara en su Sentencia nº 593/2014 de 24 octubre,“la guarda compartida está establecida en interés del menor, no de los progenitores, y que el principio que rige los procesos de familia es la posibilidad de cambio de las decisiones judiciales cuando se han alterado las circunstancias, por medio del procedimiento expreso de modificación de medidas”. De manera que, atendiendo al interés de los menores siempre se podrá solicitar un cambio del uso de la vivienda cuando las circunstancias así lo justifiquen.

 

Laura Isabel Machado Casas. Abogada en López de Castro Abogados

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