Los 30 euros de la discordia.
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Los 30 euros de la discordia.

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11 Ene Los 30 euros de la discordia.

Actualmente, la situación económica que vivimos ha llevado, como es de sobra conocido, a un gran aumento de la morosidad, impagos de préstamos hipotecarios, que han provocado el desahucio de innumerables familias, etc.; siendo hoy, una circunstancia común, el retraso en el abono de la cuota del préstamo.

La mayoría de los préstamos hipotecarios de nuestro país incluyen una cláusula conocida como: comisión de posiciones deudoras, la cual obliga al deudor a abonar una cuantía, normalmente fijada en 30€, por el mero hecho de retrasarse en el abono de la cuota mensual, comisión que se aplica de forma automática en la cuenta del cliente por el simple retraso de un día en el impago. En teoría, o eso es lo que alegan las diferentes entidades bancarias, dicha comisión se debe a los gastos que ocasiona a la entidad  bancaria dicho retraso en el abono de la cuota del préstamo, pero ¿realmente esto es así?

En los últimos tiempos, los Tribunales de Justicia han  procedido a eliminar dicha cláusula de los contratos de préstamo, declarando la misma abusiva, puesto que resulta requisito necesario e imprescindible, para que las entidades de crédito puedan recibir del cliente una comisión, el hecho de que la misma responda a un verdadero servicio prestado por la entidad al cliente o a un gasto sufrido por la entidad, lo cual en este caso no ocurre, puesto que el simple retraso del pago de una de las cuotas del préstamo no conlleva, por sí mismo, un gasto para la entidad.

Así las cosas, la cláusula de reclamación de posiciones deudoras, por la que las entidades de crédito cobran a sus clientes la cantidad de 30€ por el retraso en el pago de la cuota del préstamo, resulta abusiva y por ende nula, salvo que la entidad justificase los gastos ocasionados por el impago concreto de que se trate, siendo dichos gastos los únicos que el cliente debería abonar en su caso, circunstancia esta última que a la entidad bancaria le resulta prácticamente imposible de probar, y aunque así fuera el cliente únicamente debería abonar la cuantía a la que ascendieran los verdaderos gastos que a la entidad le hayan provocado dicho retraso, y nunca una cuantía fija de 30€ como normalmente se realiza.

Esta circunstancia es avalada por los diferentes Tribunales de Justicia de nuestro país, como por ejemplo: sentencia de la Audiencia Provincial de Ourense de 18 de mayo de 2015; sentencia del Juzgado nº 1 de lo Mercantil de San Sebastián de 2 de febrero de 2015;etc.

En conclusión, el cliente NO está obligado a abonar a la entidad de crédito ninguna cantidad, de forma automática, en concepto de comisión por reclamación de posiciones deudoras, en tanto dicha cláusula resulta abusiva y por ende nula.

Para evitar este cargo puede proceder a reclamar dicha circunstancia al servicio de reclamaciones de la propia entidad, en caso de que dicho servicio no responda, en el plazo de dos meses, o dé una respuesta negativa, resulta recomendable acudir al Banco de España, aunque dicha medida tiene el inconveniente de la tardanza en su respuesta y el hecho de que sus resoluciones no resultan vinculantes; y por último, puede reclamar ante los Tribunales de Justicia interponiendo una demanda contra la entidad bancaria.

Almudena Navarro Olivera. Abogada en López de Castro Abogados.

Twitter: @AlmuOlivera

 

 

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