Fiadores y Avalistas como consumidores
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Fiadores y avalistas como consumidores.

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11 May Fiadores y avalistas como consumidores.

Hasta hace unos meses han existido dudas acerca de la posible calificación como consumidores o no de las personas que actúan como fiadores y/o avalistas de otros en contratos de crédito. En líneas generales, salvo algunas excepciones, nuestros tribunales han entendido que los fiadores y/o avalistas tienen la misma condición que el deudor principal cuyo crédito garantizan o que tienen un status diferenciado del deudor principal, de modo que para que dichos contratos estén protegidos por la normativa y jurisprudencia de consumidores, el deudor principal debe ser consumidor, sin importar la condición en la que actúen los fiadores.

En muchos procedimientos,-una vez impagado el préstamo, procedimiento por el que el prestamista reclama la cuantía debida- los fiadores y/o avalistas han intentado que se les calificara como consumidores a fin de obtener la protección de la normativa aplicable a éstos y poder limitar su responsabilidad solicitando la declaración de abusivas de las cláusulas del contrato. En estos casos, como hemos expuesto, la mayoría de nuestros tribunales, solo han considerado aplicable la normativa y jurisprudencia de protección de los consumidores cuando el deudor principal ostentaba dicha cualidad.

Esta cuestión ha sido llevada ante el Tribunal de Justicia de la Unión Europea –en adelante TJUE- por los tribunales de Rumanía, resolviéndose mediante el Auto de 19 de noviembre de 2015, el cual viene a declarar que la aplicación de la normativa protectora de consumidores europea se aplica a contratos celebrados entre empresarios y personas físicas que actúan en un ámbito ajeno a su actividad profesional –consumidores-, sin importar qué tipo de contrato sea, es decir, en nuestro caso, resulta indiferente si el contrato es el préstamo principal o el contrato de garantía accesorio al mismo. Lo determinante, para saber si le resulta de aplicación la normativa de protección de los consumidores, es la condición de las partes contratantes –empresario y consumidor-.

Por ello, el TJUE concluye que una persona que formaliza un contrato de garantía o aval con un empresario para garantizar la deuda de una persona, física o jurídica, no consumidor, actúa como consumidor, y como tal debe ser protegido, cuando realiza dicho contrato en un ámbito ajeno a su actividad profesional.

Esta aclaración del TJUE ha comenzado a tener repercusión en nuestros Tribunales, los cuales están obligados a cumplir el Derecho de la UE y la jurisprudencia del TJUE. El pasado 6 de abril de 2016 la Audiencia Provincial de Pontevedra en su Auto 83/2016 ha estimado la condición de consumidor de unos avalistas ajenos a la entidad mercantil a la que avalaron, lo que ha provocado que respecto a ellos se considere nula la cláusula de interés de demora y que éstos NO estén obligados a abonar dichos intereses a la entidad prestamista.

La normativa protectora de los consumidores se sigue extendiendo gracias a la labor de interpretación del TJUE, dejando frente a las cuerdas a las entidades prestamistas quienes están viendo cada vez más limitada la aplicación de las cláusulas de sus contratos, las cuales están siendo eliminadas por nuestros Tribunales por su carácter abusivo.

Almudena Olivera Romero. Abogada en López de Castro Abogados

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